True Blood: Nadie debería morirse sin tener, al menos una vez,
sexo con un vampiro
Eso dicen en el pueblo de True Blood los que han probado la
cama prohibida, y caliente, de la raza más antigua del mundo.
Ponga el lector la mente en blanco y déjese llevar. Imagine que
hay vampiros entre nosotros, en la casa de al lado, comprando
sangre en el súper, caminando por nuestras calles. Mírelos a los
ojos: están muertos pero son ciudadanos, luchan por sus
derechos, quieren integrarse. Desde que Japón desarrolló una
sangre sintética, ellos ya no deben matar humanos para
alimentarse. Se han convertido en un colectivo minoritario (¡otro
más!) del ancho mundo. Imagine entonces el lector a la gente
progre defendiendo la inserción de los vampiros en la sociedad.
Imagine a Angelina Jolie en la portada del ¡Hola!, adoptando a
dos hermosos bebés vampiros. Imagine debates en televisión
con tertulianos a favor y en contra de que los vam